El médico neurólogo Pablo Ferrero, especialista en medicina del sueño, advierte en el programa Re despiertos que nadie puede estar biológicamente bien durmiendo menos de seis horas diarias, ya que duplica los riesgos de infarto, hipertensión arterial, cáncer y debilita el sistema inmunológico hasta en un 70%. Explica que el cuerpo se adapta temporalmente pero paga factura a largo plazo con prediabetes, peor memorización y mayor vulnerabilidad a infecciones.
Los conductores confiesan dormir cinco a seis horas con interrupciones por ruidos, hijos o baño, y practican ejercicio intenso pese a la falta de descanso. Ferrero recomienda sleep divorce o dormir separados para mejorar calidad, usar antifaz, evitar luces y teléfonos, y poner alarma para acostarse en vez de para despertar. Detalla cómo la adenosina genera presión de sueño y por qué las siestas largas no compensan las horas nocturnas perdidas, ya que el sueño es como una película con etapas específicas de profundo y REM.
En trivias interactivas, aclara que todos sueñan todas las noches para aprendizaje y memorización, aunque no siempre recordamos; la mejor posición es boca arriba, pero lado izquierdo evita reflujo; duchas calientes antes de cama ayudan si siguen con habitación fresca para simular atardecer; y la cafeína del mate, café o chocolate afecta incluso horas antes. Insiste en ocho horas ideales en horarios fijos, preparar ambiente desde el atardecer con luces tenues amarillas y evitar pantallas.
No aconseja fármacos adictivos, sino suplementos como magnesio si faltan por análisis de sangre, y melatonina solo para jet lag para marcar horario. Compara dormir poco con conducir sin frenos: no chocás hoy, pero el daño acumula. La siesta óptima es de 26 minutos según NASA, para no entrar en sueño profundo.