El doctor detalla que el insomnio crónico se define como dormir mal al menos tres veces por semana durante más de tres meses, con síntomas como dificultad para conciliar el sueño, despertares nocturnos entre las 2 y 4 de la mañana por estrés, no poder volver a dormir y levantarse cansado pese a haber dormido, ya que el sueño no es reparador.
Excepciones como despertares para ir al baño por próstata o reabsorción de líquidos no cuentan como insomnio si se tratan médicamente. Dormir menos de 6 horas es insuficiente para la mayoría, ideal son 7-8 horas, salvo casos genéticos de 4 horas. Hábitos agravantes incluyen siestas largas mayores a 20 minutos, comer mucho de noche y quedarse en la cama sin dormir, lo que condiciona el cerebro negativamente; en su lugar, hay que levantarse.
Con la edad se duerme algo menos pero no necesariamente mal; el insomnio puede ser síntoma de depresión o rumiación mental por preocupaciones diarias pese al cansancio. El sueño profundo activa el sistema glinfático que limpia toxinas cerebrales, restaura el cuerpo con hormona de crecimiento y repara la mente durante los sueños. Pastillas son última opción; priorizar higiene del sueño, evitar pantallas y nervios antes de acostarse, terapia cognitivo-conductual y descartar patologías como apnea o síndrome de piernas inquietas.
Respuestas a público: dormir fragmentado no es ideal, insomnio es doble en mujeres por hormonas y embarazos, menos horas de sueño actual por luz artificial y estilo de vida moderno. Despertares a las 3 am típicos de ansiedad; en casos de problemas irresolubles, buscar terapia o apoyo.