Los abogados Néstor y Macarena Oroño (padre e hija) revelaron que el menor autor de la masacre en San Cristóbal enfrenta un proceso depresivo, con ideas suicidas desde hace años, autolesiones y sensación de no encajar ni pertenecer al grupo de pares.
Estaba en tratamiento psicológico; la defensa lo describe como reacción psiquiátrica no dirigida a una persona específica, doloroso para familia y víctima. Panel insiste en importancia del diagnóstico psicológico bajo secreto profesional.