El anestesiólogo Alejandro Salazar, de 31 años, fue hallado muerto en su departamento de Palermo conectado a una sonda con fentanilo y propofol, drogas robadas aparentemente del Hospital Italiano, lo que abrió dos causas judiciales por muerte y robo de estupefacientes.
La justicia indagó a dos anestesiólogos del hospital italiano, apartados de sus funciones, por sustraer las sustancias sin autorización. Audios de WhatsApp entre médicos revelan fiestas electrónicas donde consumían estas drogas para inducir estados de bienestar, con reanimación usando ambu y bombas de infusión, además de sospechas de abusos sexuales.
Los chats describen cómo una anestesista llamada Fini robaba y redistribuía las drogas a compañeros como Tati y Hernán, quienes organizaban eventos con sexo bajo efectos anestésicos. Michael Jackson murió por sobredosis similar de propofol, y las drogas tienen trazabilidad que apunta al hospital.
La escena del crimen sugiere encubrimiento al retirar objetos, y la investigación avanza con pericias y nombres de participantes en fiestas en quintas.