Manifestantes colmaron la Plaza de Mayo en el 50 aniversario del golpe de Estado, con padres trayendo a niños pequeños para inculcarles la memoria de las Abuelas de Plaza de Mayo y los 30.000 desaparecidos.
Una mujer emocionada explicó que vino con su hija de dos años, quien ya tiene su pañuelito de las Abuelas, para mostrarle el camino que recorrieron las Madres alrededor de la pirámide reclamando por sus hijos.
Otra participante rechazó la teoría de los dos demonios y exigió justicia, aparición de desaparecidos y que no se cuestione el número de víctimas. Destacó la presencia intergeneracional desde grandes hasta niños para que florezcan los pañuelos.
Los presentes gritaron Nunca Más y enfatizaron que los desaparecidos son de todos los argentinos en una lucha colectiva de trabajadores.