En el marco del 50 aniversario del golpe de Estado de 1976, miles de personas marcharon en Plaza de Mayo exigiendo memoria, verdad y justicia por los 30.000 desaparecidos. Familiares, sobrevivientes y activistas denunciaron el negacionismo del gobierno actual, que rechaza las políticas de memoria y amenaza con cerrar sitios de detención.
Testimonios emotivos recorrieron la plaza: Mercedes busca a su prima abogada desaparecida en 1977, mientras sobrinos de Scouts y amigos de militantes como Eduardo recordaron torturas, robos de bebés y la necesidad de transmitir la historia a las nuevas generaciones para evitar repeticiones.
Figuras como Tati Almeida y Estela lideraron el acto central, levantando fotos de desaparecidos y criticando al poder que niega su búsqueda. Ovaldo Barros de Detenidos Desaparecidos enfatizó que la desaparición forzada continúa hasta saber el destino de las víctimas, citando recientes identificaciones en La Perla.
Un diálogo entre sobrevivientes y artistas subrayó el impacto personal de la dictadura: exilios, pérdidas familiares y la batalla cultural contra el olvido. Reclaman saber dónde están los cuerpos y rechazan rumores de indultos, insistiendo en que los crímenes de lesa humanidad son imprescriptibles.
La cobertura destaca el legado de Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, con llamados a sostener la democracia frente a un gobierno que reivindica el pasado genocida.