Una madre identificada como Alejandra, cartonera chilena con ocho hijos criados sola, reveló en vivo que su hija adicta le confesó que una amiga llamada "chispita" tiró el bebé muerto encontrado en las vías de Sol y Verde, Avellaneda. La beba tenía 35 semanas de gestación, cordón umbilical intacto y avanzado estado de descomposición, confirmaron fuentes policiales y judiciales.
Peritos indicaron que el cuerpo fue depositado intencionalmente en la maleza, no arrojado desde un tren, ya que no presentaba impactos ni heridas compatibles. Una perra lo trasladó y enterró parcialmente hasta que una vecina lo descubrió. Alejandra, emocionada por su propia hija embarazada de siete meses, denunció la falta de conciencia moral de la responsable y exigió cárcel e internación compulsiva por adicciones.
El barrio Sol y Verde es descrito como zona roja con robos, incendios y drogas regaladas a jóvenes. Alejandra, sin beneficios sociales por ser extranjera, relató su lucha diaria cartoneando en Capital para mantener a su familia y criticó que "cualquier drogadicta" pueda descartar una vida en vez de criarla o entregarla. Insistió en que su hija debe denunciar para esclarecer el aberrante crimen.
Conductores y panelistas debatieron la ley de salud mental que impide internaciones compulsorias sin orden judicial, recordando casos como Maradona, y condenaron la normalización del infanticidio en barrios vulnerables. Mensajes del público exigieron pena de muerte y apoyo a la valentía de Alejandra.