Dos delincuentes irrumpieron en una humilde pizzería de Villa Trujuy en Moreno, apuntaron con un destornillador como faca a Alejandra, la dueña que atendía sola al cerrar el mediodía, y la amenazaron exigiendo más plata pese a que les dio 30 mil pesos y les ofreció comida como empanadas.
Los ladrones destrozaron el local, la llevaron al fondo lejos de la calle, uno la apuñaló con puntazos y el segundo la asfixió hasta que gritos desesperados alertaron a un vecino herido previo por bala que intervino con una pala poniéndolos en fuga.
La pizzería pertenece al hijo de Alejandra, quien tras perder una pierna en accidente de moto abrió el negocio con esfuerzo familiar para reconvertirse y emplear gente, incluyendo a su madre; los delincuentes justificaron "tengo hijos que alimentar" pese a la oferta de comida.
El panel indignado llama a identificar a los "hijos de puta" por las cámaras, critica excusas y liberaciones judiciales, destacando coraje de la laburante y cifras negras de delitos no denunciados a plena luz del día.