La estatal petrolera boliviana admitió en febrero distribuir combustible desestabilizado, generando miles de reclamos por daños en vehículos ante un sistema de resarcimiento creado por el gobierno.
En medio de protestas de transportistas, el gobierno acordó comisiones mixtas para verificar combustible y acelerar pagos, pero el conflicto persiste mientras no se certifique calidad mínima de nafta y gasolina.
Desde 2014, producción gasífera en Bolivia descendió de 60 a menos de 27 millones de metros cúbicos diarios, colapsando exportaciones en casi 5.000 millones de dólares.