La caída generalizada del consumo afecta duramente a las panaderías, donde los primeros dos meses del año muestran un descenso del 45% respecto al año anterior, según Martín Pinto del Centro de Panaderos de Merlo.
Los clientes compran lo mínimo posible, como una flauta o dos, y muchos ya no asisten, agravado por aumentos en combustibles del 500% desde la asunción del gobierno, alquileres liberados y subas en servicios.
En 2023 el consumo de pan bajó un 55% y de facturas un 85%, con casi 30 panaderías cerradas en febrero y dos mil en dos años por la devaluación del 118% y descontrol económico.
Jubilados eligen entre pan o remedios, y algunos panaderos terminaron con su vida por no poder sostener sus negocios, en un panorama terrorífico denunciado en vivo.