Por primera vez, semillas de olivos seleccionadas llegaron al banco de semillas de Svalbard en Noruega, impulsado por el Consejo Oleícola Internacional y Ministerio de Agricultura de España. Proceden del Banco de Germoplasma en Córdoba con más de 700 variedades.
El objetivo es preservar material genético resiliente seleccionado por olivicultores durante milenios contra heladas y sequías, beneficiando salud humana y planeta. Svalbard respalda centros globales como los de maíz en México, papa en Perú y fríjol en Colombia.
En Palmira, Colombia, guardan 38.000 plántulas de fríjol y yuca resistentes al clima, más forrajes para reducir metano bovino. Preservan herencia ancestral ante riesgos de abandono por agricultura moderna.