El conductor cuenta la historia de cómo el café llegó a Brasil gracias a Francisco Melo Palheta, un diplomático portugués enviado a la Guayana Francesa para resolver disputas fronterizas.
Palheta sedujo a la esposa del gobernador francés, quien le regaló semillas de café escondidas en sus pertenencias durante una noche de despedida.
De regreso en Brasil, plantaron las semillas y el país se convirtió en el mayor productor mundial de café, destacando el rol del romance en esta historia histórica.
La anécdota se presenta con humor, enfatizando que "un cafecito y amor" bastaron para cambiar la historia.