Delincuentes recluidos en la Unidad 35 de Magdalena utilizan celulares para cometer estafas telefónicas fingiendo ser de empresas de delivery o soporte de WhatsApp, solicitando códigos de verificación y datos personales que permiten robar cuentas.
Audio revelado muestra una llamada donde el estafador confirma entrega de paquete entre las 12:30 y 12:45, pide números de remito vía WhatsApp y datos como códigos de seis letras; un juez de San Isidro, Juan Eduardo Estepañuc, casi cae al dar domicilios y horarios, mientras otro, Luis Cayuela, fue estafado efectivamente.
La práctica persiste desde la pandemia por resolución del juez Viola que autorizó celulares en cárceles, sin revocarse; casos incluyen el suicidio del soldado Gómez en Olivos por extorsión falsa de relación con menor, orquestada desde prisión. Tres detenidos como Gabriel Nicolás Jiménez, con 10 años por robo agravado, operan call centers carcelarios.
Fiscales como Patricio Percerrari y jueza Sandra Arroyo Salgado exigen retirar celulares, criticando la inacción del Congreso y sistema penitenciario bonaerense pese a motines temidos; panel advierte a mayores no atender números desconocidos ni dar códigos, ya que presos manejan grupos delictivos desde rejas.