La cámara oculta en Brasil con un profeta falso que anuncia el fin del mundo según Nostradamus culmina mostrando a la gente riéndose en la cara del supuesto profeta, quien acusa a incrédulos y pecadores de ir al infierno.
Explosiones repentinas en el parque provocan pánico entre las víctimas, que corren aterrorizadas creyendo en la profecía mientras el profeta insiste en su palabra divina y condena a los dubitativos.
Mujeres y hombres reaccionan gritando y huyendo ante las detonaciones, y el segmento cierra con burlas directas al profeta, destacando las caras de incredulidad y risas antes de más sustos.