Lucas Pertossi, condenado a 15 años de prisión por el asesinato de Fernando Báez Sosa, pidió la nulidad del juicio alegando que solo grababa el hecho, no participó en la golpiza y se sintió mal defendido por la estrategia en manada de los rugbiers. El abogado Fernando Burlando, representante de la familia de la víctima, minimiza la maniobra como una táctica típica de condenados que niegan responsabilidad o culpan a sus defensores después del fallo.
Burlando enfatiza que todos los rugbiers participaron del evento brutal, probado por abundante material fílmico, y rechaza empatizar con ellos porque mataron cobardemente a Fernando en manada, se fueron a comer a McDonald's tras confirmar su muerte y nunca pidieron disculpas cara a cara a los padres Graciela y Silvino Báez, quienes sufrieron viendo el video más de 500 veces. Insiste en que las leyes deben priorizar a las víctimas sobre los imputados y apoya penas duras como la prisión perpetua para menores en casos graves, similar a lo aprobado en El Salvador.
El panel debate la falta de arrepentimiento real, cuestiona la justicia restaurativa y destaca que el caso generó impacto social aunque no redujo crímenes similares. Burlando prevé que la nulidad no prosperará tras pasar por múltiples instancias judiciales, incluyendo Tribunal Oral de Dolores, Casación y Corte Suprema, y confirma que los condenados tienen beneficios carcelarios pero separados de la población común por seguridad.
Cristian, cronista del caso, relata que los padres de Fernando están "muertos en vida" mientras los de los rugbiers los visitan en el penal, y Pertossi intenta desligarse negando premeditación pese a pruebas. Burlando reitera que no hay odio de la familia víctima pero sí profunda conmoción por la falta de remordimiento.