La sequía extrema en varias regiones del planeta acelera microbios en el suelo que liberan carbono antiguo, intensificando el cambio climático y reduciendo la productividad mundial.
Un estudio de 12 años liderado por científicos revela que el suelo almacena hasta tres veces más carbono que la atmósfera, pero en sequías se pierde el 12,2% de carbono estable, antes considerado seguro por siglos.
Este fenómeno agrava paisajes áridos y cálidos, afectando el ciclo global del carbono y la regulación climática terrestre.