Los microbios del suelo bajo sequía aceleran la liberación de carbono antiguo, intensificando el cambio climático global, según experimento de 12 años en Oklahoma publicado en Nature Climate Change.
El suelo almacena hasta 3 veces más carbono que la atmósfera. En años secos, pierde 12,2% de carbono estable del subsuelo, antes considerado seguro por siglos, ante paisajes áridos y cálidos.
Análisis genético muestra que en cálido-húmedo aumenta 6,7% el carbono, pero sequía-calor provoca pérdidas. Esto acelera calentamiento, afectando mitigación climática.