Un fallo histórico obliga a Meta y Google a resarcir con 6 millones de dólares a una joven por daños causados por la adicción a sus plataformas como Facebook, Instagram y YouTube.
Las empresas tecnológicas deben asumir responsabilidad por diseños adictivos que generan ansiedad en menores, limitando su libertad y protegiendo derechos de niños según convenciones internacionales.
El precedente destaca que las plataformas, con algoritmos y neurociencia, exponen a chicos a riesgos como grooming y bullying, y las familias necesitan apoyo comunitario más allá del control parental.
Expertos debaten si el fallo se mantiene ante posible apelación de las gigantes tecnológicas.