En Sermón del Monte, Jesús supera la ley 'no matarás' prohibiendo enojo, insultos como 'idiota' o 'raca' y maldiciones. Enfurecerse equivale a juicio; denigrar lleva a tribunal; maldecir arriesga fuego del infierno, pudiendo perder salvación.
El pastor advierte que boca trae vida o muerte; cristianos han perdido fe por rencor y maldiciones constantes. Dios se enoja con tales palabras.
Prioridad absoluta: reconciliarse antes de ofrenda en altar, dejando todo para arreglar conflictos. Dios prefiere relaciones restauradas sobre actos religiosos.
Resolver enojos rápido, no dejar pasar la noche; resentimientos encaminan a juicio divino. Pablo urge paz con todos.