El pastor inicia una oración colectiva de sanidad, paralizando acciones del enemigo y ordenando a espíritus de enfermedades, dolores y problemas conyugales salir de los cuerpos de los fieles en el nombre de Jesús.
Se ora específicamente por cáncer en intestino y metástasis, neoplasias malignas, pérdida de vista por cataratas, glaucoma o diabetes, zumbidos y dolores en oídos, mareos, problemas en garganta y vías respiratorias, cardiopatías, arritmias y males digestivos.
Continúa con tumores, osteoporosis, hinchazón en piernas, fascitis plantar, males psíquicos como depresión, pánico, bipolar, ansiedad y opresiones diabólicas, ordenando todo mal a desaparecer en el nombre de Jesús.