El juez brasileño rechazó el pedido de liberación de Agostina Páez, la joven argentina acusada de gestos racistas en Río de Janeiro, pese a un acuerdo previo entre fiscalía y defensa que preveía un resarcimiento económico de 150.000 dólares por tres víctimas y su regreso al país.
Panelistas criticaron duramente la intervención de la Cancillería argentina y el canciller Pablo Quirno, quien arrogó logros prematuros en una conferencia de prensa que molestó al juez, sensible a la independencia de poderes en Brasil. La senadora Patricia Bullrich posteó sobre el caso citando a la madrastra de Páez, alegando desesperación familiar y culpas a gestiones opositoras.
Marcela Pagano y el expresidente Alberto Fernández realizaron gestiones diplomáticas discretas, ofreciendo Pagano como garante y Fernández contactando a un funcionario de Lula, sin pedir reconocimientos públicos como acusó Bullrich. La abogada Junqueira presentó documentación formal, pero filtraciones y declaraciones de Páez complicaron todo.
La familia enfrenta problemas para pagar la fianza y busca colecta solidaria en Santiago del Estero, origen de Páez. Vecinos y panel critican al gobierno por llegar tarde y tergiversar hechos, mientras Páez declara estar desesperada por la demora de hasta dos semanas.
El programa destaca que Páez aceptó responsabilidad por el delito grave, pero enfatiza el ángulo humanitario y fallas diplomáticas del oficialismo.