Una potente explosión en un depósito de garrafas de gas propano y butano en un barrio de Buenos Aires dejó el sitio completamente destruido, con escombros, chapas voladoras y garrafas esparcidas a gran distancia. La detonación, causada por un cortocircuito al enchufar una pava eléctrica, generó múltiples heridos graves, incluyendo empleados con quemaduras de segundo y tercer grado y un chico de 18 años impactado en la cabeza por una garrafa, operado ese día.
El vecino Eduardo rescató a dos empleados en llamas, entre ellos su amigo de la infancia Raúl, a quien le sacó la ropa quemada junto a otros vecinos. Eduardo relató que ingresó al polvorín sin pensarlo, en shock aún, y criticó la falta de controles municipales pese a una explosión similar siete años atrás.
La periodista Carla Ricciotti mostró el lugar reducido a ruinas, similar a un campo de guerra, con bomberos y policía ya retirados permitiendo el regreso parcial de vecinos. Las familias evacuadas reciben donaciones en el Club La Tapera, ya que salieron con lo puesto y sus casas quedaron inhabitables.
Eduardo, desempleado ex chofer de ambulancia, exigió que el intendente dé explicaciones y solucione el riesgo persistente, afirmando que la municipalidad ignora a los vecinos.