Una explosión en un depósito de garrafas enclavado en un barrio provocó un infierno con detonaciones que destruyeron completamente siete casas de familias humildes y dañaron otras propiedades.
Las garrafas volaron hasta 150 metros, impactando techos y causando heridos graves, incluyendo un adolescente de 13 años con herida en la cabeza y otros con quemaduras en cuerpo y vías respiratorias, trasladados a clínicas privadas.
Los bomberos no manipulan las garrafas restantes por peligro, establecieron un perímetro de 200 metros, mientras vecinos indignados denuncian que el depósito no debería estar ahí hace años por riesgo conocido.
Las familias afectadas lo perdieron todo, sin luz para inspeccionar daños internos, y cuestionan quién se hará cargo de la reconstrucción en condiciones humildes.