La explosión de un depósito clandestino de garrafas en Merlo dejó un panorama de devastación similar a un bombardeo, con casas reducidas a cenizas, garrafas volando como proyectiles hasta una cuadra de distancia y múltiples heridos graves, incluido el niño Thiago con traumatismo de cráneo severo, quemaduras y coágulo, quien fue operado con éxito pero depende de su evolución.
Vecinos relataron que las garrafas impactaron domicilios, como el de Thiago que estaba en la puerta de su casa; tres familias perdieron todo al compartir medianera con el depósito, y otros sufrieron rajaduras en paredes, tanques derretidos y techos destruidos. Ya había explotado previamente cuando Thiago tenía dos años, con denuncias ignoradas pese a firmas recolectadas; el intendente Gustavo Menéndez y el anterior no actuaron.
Demoraron a Rodrigo Alegre, dueño del depósito en Morón, imputado por artículo 186 del Código Penal por causar explosión con peligro común (3 a 15 años); tres trabajadores como Víctor y Raúl tienen quemaduras graves en terapia. Municipio entrega colchones pero sin viviendas para colocarlos, vecinos temen derrumbes y robos mientras falta apuntalamiento urgente.
Periodista Yuli Salguero mostró escombros, columnas de garrafas retorcidas y ausencia de ayuda inmediata pese a presencia municipal; sector sin gas de red depende de garrafas pero exige habilitación legal. Críticas al municipio por negligencia repetida en seguridad básica.