Ivana, hija de Jessica Maciel, contó su historia dura con madre biológica que la castigaba por orientación sexual e identidad, diferenciándola de hermanos al no darle comida y cargándole culpa por ausencia de Jessica.
Desde que conoció a Jessica encontró libertad para ser ella misma, pese a nuevos hermanos de la madrastra; abierta a reconciliación si la madre pide perdón y acepta su felicidad como Ivana, no Ángel.
No cree en amor de hombres por experiencias pasadas y rotura de corazón, aunque le gustan miles; en Gran Hermano le atrae Nazareno, apoya avance de Brian a Danelik como natural entre personas.
Sueña con abrir su peluquería propia; panel la despidió elogiando su testimonio conmovedor y prediciendo reconciliación familiar.