El panel de Gran Hermano debatió la sinceridad del derecho a réplica de Carmina, donde algunos vieron arrepentimiento genuino y necesidad mutua de cierre, mientras otros lo interpretaron como lavado de imagen sin verdadera réplica, ya que Mavinga no había atacado.
Destacaron que Mavinga perdonó de entrada con un abrazo y aceptó café futuro, contrastando con críticas externas desmedidas hacia Carmina pese a disculpas iniciales, y enfatizaron el valor sanador del momento televisivo.
Cuestionaron si Carmina tenía humor racista arraigado sin intención de herir, pero dudaron de su honestidad al enfrentar paneles previos dispersando culpas.
Subrayaron que Mavinga, afectada principal, aceptó disculpas primero, mientras externos aún dudan.