El líder norcoreano Kim Jong-un afirmó en un discurso ante el Parlamento que su país fortalecerá permanentemente sus fuerzas nucleares, declarando irreversible su condición de estado nuclear.
Rechazó intercambiar el desarme por beneficios económicos y priorizó la disuasión nuclear para la seguridad nacional, estabilidad regional y desarrollo económico.
Designó a Corea del Sur como el estado más hostil y advirtió que responderá sin piedad cualquier infracción a su soberanía.