El programa muestra la proliferación de abogados mediáticos en TV con clips y opiniones críticas del panel. Presentan una caterva de letrados que buscan fama con discursos pomposos y autopromoción descarnada, algunos buenos profesionales y otros no tanto.
El panel discute si contratarlos, burlándose de su apariencia y actitudes, como Roberto Castillo con camisa abierta y barba de folclorista. Critican que defienden delincuentes y generan más problemas que soluciones, con cruces tensos donde panelistas se interrumpen.
Mostraron abogados como el de Morena Real y Mangieri declarando inocencia, y saludaron a Edith Hermida. El público en estudio opina que no contrataría ninguno por chamuyo excesivo, aunque lamentan necesitarlos en divorcios.
Concluyen aconsejando no elegir abogados de TV y bromean sobre sueños de tener buffet propio.