Aumentan abogados panelistas en TV con discursos pomposos y autopromoción, algunos buenos profesionales, otros ridículos buscando cámaras más que justicia.
Clips muestran a Roberto Castillo renunciando por sentirse mal en pantalla, otros defendiendo clientes con chamuyo, criticando paternidad ajena o informando casos como Andrea de Boca.
Panel advierte no contratarlos, bromea con especialidades como "panelista", y destaca su rol en informar pero con críticas por figuración; uno presume buffet propio.
Reacciones incluyen saludos y chistes sobre barbas, camisas abiertas y letrados que agravan problemas en vez de resolverlos.