Verónica y Yami viajan a un lugar remoto con objetos de plata hallados en un baúl familiar envuelto en telas, posiblemente de posguerra europea de clase media alta, tasados por el metal en 650.000 pesos pese a estar incompletos y sin certificación histórica.
Los tasadores descartan valor en cajas de nácar, libritos religiosos en serie y piezas sin brillo, pero valoran el peso del metal plateado de mediados siglo XX con labrado detallado.
Verónica usará el dinero para pintar su casa en obra, comprar sofás y arreglos como jardinería, cambiando su hogar con el pago en efectivo o transferencia.
El hallazgo en medio de la nada emociona al equipo que viaja por provincias cumpliendo sueños.