Un abogado penalista con 30 años de experiencia critica el sistema judicial argentino por su desigualdad: rápido para poderosos y eterno para pobres. Describe las cárceles como lugares macabros con hacinamiento, corrupción y abusos que empeoran a los reclusos en lugar de resocializarlos, mientras políticos y empresarios acceden a pabellones privilegiados o tobilleras.
El letrado defiende objetivamente la prisión domiciliaria de Cristina Fernández de Kirchner por su edad, atentado sufrido y custodia policial, pese a considerarla macabra políticamente, pero critica visitas excesivas como las de Silvio Rodríguez que minan la credibilidad del sistema. Ha asesorad a figuras como Javier Milei, Alberto Fernández, Andrea del Boca y Fabiola Yáñez sin importar ideologías, priorizando tecnicismo sobre política.
Rechaza sobornos o arreglos ilegales, enfatiza que gana causas dentro de la ley con estrategia y picardía callejera. Comodoro Py representa justicia para poderosos, no para el ciudadano común. Alaba políticas de Patricia Bullrich para trabajo penitenciario y destaca escasez de mujeres penalistas pese a su brillantez.
En lo personal, valora su vida plena a los 50 años, padre de un hijo de 11, deportista sano, y ve el derecho penal como salvavidas comparable a un cirujano. Desmiente estereotipos de penalistas excéntricos o corruptos, prioriza autenticidad y rechaza egos o defensas incómodas.