Panelistas debaten soluciones drásticas contra robos menores por adicción, como luminarias y chocolates en kioscos, exigiendo cárceles privadas y reforma del código penal ante hacinamiento y reincidencia.
Critican falta de acción del gobierno pese a promesas de Javier Milei sobre más cárceles; comparan con cierres de kioscos por economía y jubilaciones bajas. Rechazan justificar delitos por necesidad o droga, insisten en mano dura sin romanticismo.
Discuten efectividad de cárceles privadas vistas en EE.UU., El Salvador y Alemania; proponen liceo militar para jóvenes delincuentes y diferencian uniformados corruptos de verdaderos policías.
Concluyen que inseguridad extrema requiere estado presente, más controles y penas agravadas, lamentando kiosqueros reconvertidos por miedo a robos.