En febrero, el Senado aprobó la Ley de Reforma Laboral, calificada por Nancy Pazos como eufemismo para restringir el derecho a huelga, facilitar despidos y reducir indemnizaciones.
La CGT convocó paro general con cancelaciones de vuelos, puertos y trenes, pero no alcanzó por división entre desocupados en Uber o Rappi contra trabajadores asalariados. Pazos criticó baja de impuestos a yates y vehículos suntuosos, fomentando pobres contra pobres.