El presidente cubano Miguel Díaz-Canel afirmó que la isla se prepara para una posible agresión militar de Estados Unidos mediante un plan de defensa basado en la guerra de todo el pueblo, estrategia defensiva en medio del bloqueo energético de la administración Trump.
Díaz-Canel destacó la unidad de la dirección revolucionaria con Raúl Castro y rechazó negociaciones sobre el sistema político cubano pese a intentos de destituirlo.
Esto ocurre tras el desvío de un buque ruso con combustible a Cuba por sanciones estadounidenses, agravando la crisis energética.