El gobierno cubano de Miguel Díaz-Canel reconoce diálogos con Estados Unidos para resolver diferencias bilaterales, mientras anuncia reformas: permite a cubanos en exterior ser propietarios de negocios privados e impulsa inversiones en minería, turismo y agricultura ante economía asfixiada por sanciones y crisis energética.
Donald Trump intensifica presión retórica, amenazando con apoderarse de la isla; EE.UU. exige cambios políticos profundos para levantar embargo, visando eliminar influencia china y rusa, captar voto latino y explotar potencial turístico. Sextos apagones masivos dejan a 10 millones sin luz, paralizando salud y agua; sismo de 5,8 en Guantánamo agrava vulnerabilidad social con escasez y protestas (cacerolazos, incendio sede partidaria).
Vicecanciller cubano Fernández de Cossío confirma: sistema político no negocia. Buque ruso con 700.000 barriles de crudo llega tras tres meses sin petróleo. Analistas ven apertura insuficiente; especulaciones de renuncia Díaz-Canel o intervención como en Venezuela; Oscar Pérez Oliva Fraga (sobrino-nieto Raúl Castro) lidera reformas, pero dudas en Florida por confianza en bancos cubanos.
EE.UU. prioriza diplomacia pese frentes abiertos (Irán); Rusia envía ayuda pese bloqueo. Incertidumbre si Cuba resiste o colapsa.