Agostina Páez, abogada argentina en Río de Janeiro, enfrenta tres cargos por injuria racial con riesgo de 15 años de prisión tras video viral donde hace gesto racista a empleados de bar.
Agostina explica contexto: discusión por cobro excesivo en bar, burlas de empleados, persecución hasta calle donde un hombre se toca genitales provocándola, lo que genera su reacción infeliz. Niega otros incidentes dentro del bar pese a denuncias; su defensa, liderada por Carla Junqueira, alega falta de pruebas más allá de palabras de víctimas y busca desestimar dos cargos.
Cambió de abogado para sentir contención y poder pedir disculpas públicas, arrepintiéndose profundamente por no dimensionar gravedad del racismo. Recibió amenazas de muerte de Comando Vermelho, que vigila su departamento, sin custodia consular pese a riesgos.
Proceso incluye tobillera electrónica, prohibición de salir de Río; defensa pide revocar cautelares para responder desde Argentina. Fiscalia suma cargos para concurso penal efectivo; Corte Brasileña 2025 rechaza atenuantes por emoción violenta en racismo.
Agostina ofrece campañas antirracistas vitalicias; enfrenta crisis económica familiar por gastos legales y terapias, mientras viralización la convirtió en símbolo negativo.