La abogada argentina Agostina Páez, radicada en Río de Janeiro, relató en vivo su ansiedad por la audiencia próxima semana por gestos xenófobos interpretados como injuria racial en el Bar Sin de Ipanema. Explicó que el incidente surgió por cobro excesivo, burlas de empleados y un hombre tocándose los genitales mientras gritaba, lo que provocó su reacción sin intención discriminatoria.
Desde el minuto uno se puso a disposición de la justicia brasileña, confía en su imparcialidad y su abogada prepara defensa para cumplir proceso desde Argentina. Niega insultos raciales, solo acusó robo, y destaca reseñas similares de argentinos en Google Maps del bar. Reconoce arrepentimiento profundo por no dimensionar la gravedad del gesto en ese contexto.
Vive encierro dos meses, sale camuflada por amenazas constantes, incluyendo filtración de dirección anterior. Contacto con consulado argentino, posible intervención de Cancillería, familia llega esa semana aunque quizás no para juicio. Panel destaca desproporción con otros casos de violencia contra argentinos en Brasil sin castigo equivalente.