El régimen iraní colgó ayer al luchador olímpico Saleh Mohamadi, figura influyente en la resistencia que costó más de 7.000 jóvenes en 2025 y principios de 2026, según activistas de derechos humanos que hablan de hasta 20.000 asesinatos.
Mohamadi fue ejecutado junto a otras dos personas; medios afines al régimen lo acusan de matar policías, pero confesó bajo tortura en un juicio sin garantías donde debe declararse culpable y ofensor de Dios.
Recordaron el caso del equipo femenino de fútbol de Irán en Copa Asia: dos jugadoras se quedaron en Australia con equipo en Brisbane, pero el resto volvió por amenazas a familias, incluyendo desaparición de una; las obligaron a pisar banderas de Israel y Estados Unidos.
Existe un gran cerco informativo, pero se siguen filtrando datos sobre la crítica situación en Irán.