El régimen iraní ejecutó a Saleh Mohadani, campeón de lucha, por enemistad contra Dios tras protestas de enero en Qom, acusado de traición y matar a un oficial.
Lo condenaron por desafiar al Islam, seguridad pública y espionaje, mostrando sable como prueba. Ejecutado con otros manifestantes pese a defensa propia alegada.
Contrasta con recibimiento a futbolistas femeninas que volvieron, a las que dedicaron mural. Régimen castiga disidentes como favorecedores de Israel y EE.UU.