Tras la muerte del líder supremo Alisa Menei el 28 de febrero en un ataque israelí y el asesinato de Ali Larihani, jefe del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, persisten interrogantes sobre quién gobierna Irán en medio de la guerra, represión y crisis económica.
El hijo de Menei, Mostavá, herido en el mismo ataque, fue nombrado sucesor pero no aparece en público. Especialistas dudan si el ejército o dirigentes provinciales toman el poder de forma independiente.
El New York Times recopiló asesinatos en el aparato de seguridad iraní, con sobrevivientes como objetivos israelíes que prometen seguir eliminando miembros del régimen.