Estados Unidos continúa movilizando marines en buques anfibios y aviones como el AH-64 Apache y A-10 Thunderbolt hacia el Estrecho de Hormuz para una posible fase terrestre contra Irán, mientras el país persa responde con propaganda mostrando submarinos minadores y producción de armas subterránea. La crisis petrolera se agrava con una caída del 95% en el tráfico por el estrecho, beneficiando paradójicamente a Rusia como proveedor alternativo y forzando al secretario de Energía de EEUU a desmentir racionamientos.
En entrevista con la analista Rosa Reigia, se discute la evolución a 21 días de guerra: riesgo de incursiones terrestres, cortes energéticos y atentados terroristas en Europa por células iraníes activadas. Trump critica duramente a Europa y OTAN como "cobardes" por no sumarse a destrabar Hormuz tras el "trabajo sucio" de EEUU e Israel, que descabezaron la cúpula iraní y aliados como Hezbolá, hutíes y Hamás.
Irán aprovecha nubes bajas sobre su territorio para lanzar misiles contra Jerusalén sin detección temprana, activando sirenas y complicando la defensa israelí. La propaganda iraní pisa banderas de EEUU e Israel, afirmando producción armamentística intacta pese a ataques, en un contexto de desgaste y posible batalla naval con minas antibuques.
Especialistas advierten que normalizar el flujo petrolero tomaría seis meses post-tregua, marcando la peor crisis energética histórica, con Gran Bretaña autorizando uso de isla Diego García a EEUU.