Desde el monte de los olivos en Córdoba, Claudio María Domínguez invita a conectar con el Cristo interno, recordando que Jesús enseñaba que todos son hechos a imagen y semejanza de Dios, autorizando la maestría personal.
Advierte contra apegarse a líderes espirituales externos, promoviendo buscar la verdad interior en lugar de fanatismos que controlan vestimenta y vida diaria.
Critica falsos gurús que mantienen adictos a seguidores rescatados de depresión o adicciones, contrastando con Amma y Saibaba que recomiendan seguir un maestro solo temporalmente para luego vivir la propia maestría.
Comparte anécdota personal con Saibaba, quien le dijo "you are Swami", enfatizando que el verdadero maestro reside en el corazón propio, no en figuras externas que dictan normas esclavizantes.