La guerra entre Irán, Israel y Estados Unidos entró en su tercera semana y los civiles en Teherán, Jerusalén y Tel Aviv miden el tiempo en alertas de bombardeo en lugar de días.
En Israel, el paisaje urbano muestra cráteres en el asfalto y vehículos calcinados por misiles balísticos, mientras en las cafeterías de Jerusalén las conversaciones giran en torno a la logística de supervivencia y noches interrumpidas por explosiones que obligan a correr a búnkeres en Tel Aviv.
En Teherán, los ciudadanos caminan bajo pancartas de los líderes Khamenei con temor a la parálisis económica y psicológica de la guerra, aunque algunos se aferran a la idea de una victoria final.
Desde refugios israelíes hasta calles de Teherán, el cansancio une a civiles de ambos bandos que rezan por el fin de las sirenas y bombas.