Zasmira Susman, iraní exiliada en Argentina desde 1995 tras casarse con un diplomático argentino, relató su arresto a los 17 años sin actividad política y su detención de seis meses en la cárcel Evin, la peor de Irán, por delación de una compañera torturada.
Durante los primeros tres meses esperó un juicio sin abogados ni defensa, presidido por un clérigo menor de 18 años; otros tres meses pasaron hasta su liberación gracias a la intervención del padre de su prima, quien había financiado a los ayatolás antes de la Revolución y pagó deudas para protegerlas de torturas físicas, aunque sufrieron tortura psicológica extrema como 12 horas sentada frente a una pared escuchando llantos de torturados y rezos del Corán.
Susman denunció que el régimen de los ayatolás, en poder 47 años, ejecuta públicamente a opositores como un atleta campeón mundial de lucha libre de 19 años esta madrugada por manifestarse, y mató a 40 mil personas en manifestaciones de enero con armas de guerra apuntando a ojos de adolescentes, dejando 100 mil ciegos de un ojo; criticó hipocresía de líderes homosexuales que persiguen a LGBTQ+ y policías morales que matan por "dos pelitos" mientras sus hijas posan en bikini en Occidente.
Reveló no poder despedirse de su madre fallecida hace dos semanas por cortes de internet durante protestas y guerra; afirmó que el 85% del pueblo iraní apoya ataques de Israel y Estados Unidos para derrocar el régimen, agradece a Donald Trump y Benjamin Netanyahu (llamado "Bibi querido"), y espera retorno transitorio del hijo del Shah para una Irán democrática, destacando rol de mujeres educadas y fuertes.
Contó pérdidas familiares como tíos torturados 3 años, hermanos de amigas en guerra con Irak y ejecuciones masivas en bolsas negras tiradas en calles para que padres buscaran cadáveres, criticando apoyo de izquierda internacional, China y Rusia al régimen terrorista que financia Hamas y Hezbollah con dinero robado al pueblo.