Tras el ataque a la planta de gas iraní, el Brent subió a 113 dólares y Omán a 175 dólares, generando un armagedón energético con impacto global.
Estados Unidos considera liberar sanciones a 140.000 barriles iraníes para bajar precios, aunque beneficia finanzas del régimen. Europa y Japón colaboran en Estrecho de Hormuz.
El analista critica errores de Estados Unidos: subestimar resiliencia iraní, no asegurar Hormuz y escalar a infraestructura energética. Irán responde atacando refinerías en Israel y Qatar.
Próxima fase podría ser alimentos, amenazando hambruna global en países pobres.