Fuentes de seguridad nacional aseguran que el nuevo líder supremo de Irán, Mojtaba Khamenei, es una entidad vacía sin control efectivo sobre el régimen. Analistas del Instituto de Estudios de Seguridad Nacional describen al liderazgo iraní como roto, confundido y casi en mal funcionamiento tras la muerte de su padre, Ali Khamenei, en el ataque del 28 de febrero.
Mojtaba Khamenei asumió el cargo ocho días después del misil que mató a su padre, escapando por minutos al estar de paseo. No ha realizado apariciones públicas; sus comunicados son leídos por terceros en la TV estatal iraní, donde advirtió represalias y llamó a naciones del Golfo a cerrar bases de EE.UU., sin éxito.
Otros reportes lo ubican en estado crítico o coma, aunque funcionarios iraníes insisten en su buen estado de salud. El jefe de protocolo de la oficina de Khamenei informó en una grabación sobre una lesión menor en la pierna de Mojtaba.