Agostina Paez, abogada argentina de Santiago del Estero acusada de injuria racial en el bar Barzín de Ipanema (Río de Janeiro), admitió su arrepentimiento por el gesto de mono que hizo afuera tras una discusión por cobro indebido pese a pago con PIX. Niega insultos como "mono" o "macaca" adentro del local, respaldada por videos sin audio, y atribuye el incidente a tensión acumulada por burlas de empleados y seguridad que la persiguieron hasta la calle.
Paéz contó que un guardia de seguridad se tocó los genitales en gesto de acoso hacia ella y sus amigas, quien niega el hecho pese a cámaras; sus testigos son solo las amigas, mientras testigos del bar la acusan. Detenida con tobillera electrónica, enfrenta juicio presencial el martes 24 ante juez Orlando Feitosa, con riesgo de hasta 15 años de prisión por tres delitos; su abogada Carla Junqueira busca responder en Argentina, pero teme cárcel por construcción mediática racista contra argentina.
Recibe amenazas de muerte de cuentas anónimas, incluyendo del Comando Vermelho, y está medicada por ansiedad y paranoia constante; extraña su familia en Santiago (padre e hermana, madre fallecida). El panel defiende desproporción del castigo, critica ideología punitiva brasileña y espera morigeración para que vuelva a Argentina.