La expresidenta Cristina Fernández de Kirchner retornó a su prisión domiciliaria en San José 1111 tras una indagatoria de una hora en la causa Cuadernos ante el Tribunal Oral Federal 7, donde se le imputa liderar una asociación ilícita que recaudó 204 coimas de 65 empresarios durante 12 años. Evitó responder sobre los hechos, como el rol de su chofer Oscar Centeno y las coimas, y dio un discurso político criticando a opositores.
Al regresar, saludó desde el balcón a entre 2.000 y 3.000 militantes mayoritariamente de La Cámpora, que formaron un pasillo ordenado y cantaron en apoyo. El panel calificó la convocatoria como pobre y dogmática, sin presencia sindical ni del PJ de La Matanza, destacando la cristinización de su sector.
Julio De Vido, detenido por la tragedia de Once, declaró breve ante el tribunal: rechazó las acusaciones como falsas y dijo estar preso, enfermo y preferir morirse en casa, negándose a preguntas. El juicio continúa con indagatorias híbridas de otros como Roberto Barata y Nelson Lazarte.
El panel analizó la soberbia de Cristina Fernández al negar pruebas como informes financieros, ANAC y confesiones de arrepentidos, comparándola con su actitud en Vialidad. Repasaron otras causas pendientes: Hotesur-Los Sauces con Máximo Kirchner, Pacto con Irán de Nisman, Ruta del Dinero K y la patrimonial con Lázaro Báez como posible prestanombre.
Se cuestionó su prisión domiciliaria por edad, permitiendo equipo de filmación y estilista, pese a ser prisión. La militancia inició desconcentración contenta tras el saludo de varios minutos bajo intenso calor.