La expresidenta Cristina Fernández de Kirchner completó su declaración indagatoria en la causa Cuadernos ante el Tribunal Oral Federal 7 en Comodoro Py, durando 55 minutos. Criticó duramente el rol histórico de las Fuerzas Armadas en golpes de Estado, reemplazado en el siglo XXI por intervenciones judiciales vía el Consejo de la Magistratura, al que acusó de politizar la Justicia. Defendió la obra pública como multiplicadora económica sin insumos importados, comparándola con casos de Lula en Brasil y Correa en Ecuador, y exigió pruebas concretas de coimas: "¿Dónde está el dinero? ¿Cómo me pagaron?".
Acusó de "prácticas mafiosas" a los jueces Claudio Bonadio y fiscal Carlos Stornelli, mencionando vínculos con D'Alessio, y calificó la causa de "disparate". Se negó a responder preguntas del tribunal hasta que citen a Stornelli por expedientes pendientes, a Mauricio Macri por parques eólicos, o a Luis Caputo por la deuda del FMI con 20 mil millones de dólares desaparecidos. El presidente del tribunal, Enrique Méndez Signori, junto a Germán Castelli y Fernando Canero, reafirmó su independencia para garantizar un juicio justo.
Al salir por la puerta principal, acompañada por militantes de La Cámpora, Máximo Kirchner, Mayra Mendoza, Juan Grabois y otros, mostró menos apoyo que en audiencias previas. Regresó a su domicilio en San José 1111 con custodia de Policía Federal y tobillera por Vialidad, saludó sonriente a la militancia desde el vehículo sin salir al balcón, prohibido por prisión domiciliaria. Paula Oliveto criticó que no rebate pruebas como bolsos a su domicilio, resaltando inhabilitación vitalicia de CFK por robo.
Panelistas como Federico Águila y José del Río destacaron tono menos desafiante hacia jueces actuales, foco en instrucción inicial, soledad creciente y debilidad opositora peronista, con empresarios imputados confirmando coimas vía declaraciones. CFK mencionó anuncio de Javier Milei en Asamblea Legislativa sobre su prisión por Cuadernos y Memorándum con Irán, causas sin condena.