Tensiones en Medio Oriente disparan precios del petróleo mientras Venezuela, con las mayores reservas mundiales, produce solo un millón de barriles diarios. El bloqueo parcial del Estrecho de Hormuz afecta el suministro global, generando oportunidades para el país sudamericano, pero enfrenta graves limitaciones internas.
Francisco Marín, analista de mercados, destaca que el principal desafío es la generación eléctrica mermada, agravada por la migración, que impide extraer más crudo. Venezuela necesita reconstruir infraestructura para alcanzar 2-3 millones de barriles y modernizar refinerías para procesar su petróleo pesado.
Oportunidades incluyen exportaciones de gas a Estados Unidos y reactivación de gasoductos con Colombia. Marín enfatiza la nueva ley de hidrocarburos que abre a empresas de Estados Unidos, Europa y la región, reduciendo burocracia para atraer inversión.
La intervención de Estados Unidos en Caracas no altera dinámicas con Chevron, Repsol y Texaco, que proveen tecnología esencial. Venezuela requiere apoyo de Colombia, Ecuador y Brasil para refinerías caribeñas y superar dos décadas de deterioro.